Tanto en Irán como en Ucrania, la superioridad táctica no garantiza la victoria

Tanto en Irán como en Ucrania, la superioridad táctica no garantiza la victoria

En febrero de 2022, Vladimir Putin, al lanzar sus fuerzas, las del antiguo Ejército Rojo, para atacar Kiev, pensó que se apoderaría de Ucrania en unos días. Sacar del poder a Volodymyr Zelensky, derribar el régimen y obligar a la joven democracia pro occidental a regresar bajo el yugo del Kremlin. Al observar el equilibrio de poder militar tan desfavorable para Ucrania, Occidente no tuvo en alta estima la resistencia ucraniana en ese momento. Joe Biden incluso se ofreció a sacar a Zelensky de la capital. Más de cinco años después, los ucranianos siguen resistiendo e incluso están recuperando pequeños trozos de territorio en el frente.

En febrero de 2026, Donald Trump, al enviar sus aviones de combate a bombardear el régimen iraní, con la ayuda de Israel, pensó que lo vería caer y capitular rápidamente. Al asesinar al guía supremo Ali Jamenei, soñaba con reproducir el ejemplo de Venezuela, un modelo en su género, con la “decapitación” del régimen y la instalación de un nuevo presidente…

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