De la Gran Mezquita Omeya al Monte Qassioun, Emmanuel Macron al lado de una Siria que “renace”

De la Gran Mezquita Omeya al Monte Qassioun, Emmanuel Macron al lado de una Siria que “renace”

La imponente puerta de la Gran Mezquita Omeya de Damasco se abre con un crujido teatral. Emmanuel Macron y su anfitrión, el presidente de transición sirio Ahmed al-Charaa, se acercan, seguidos de su imponente delegación. Se quitan los zapatos y continúan su visita. La mezquita, situada en el centro de la capital siria, es un símbolo, un resumen de la historia, construida hace 1.300 años en el lugar de una iglesia, a su vez construida sobre un antiguo templo romano dedicado a Júpiter. El edificio alberga las reliquias de San Juan Bautista, la tumba de Saladino… Algunas partes del edificio y algunos frescos datan de la época bizantina. El presidente de la República Francesa, el primer líder europeo que regresa a Siria desde la caída de Bashar el Assad en 2024, se queda y escucha, con una camisa blanca, las mangas arremangadas y gafas de sol en la cara para proteger sus ojos. La visita histórica parece marcar el final de un ciclo.

Al llegar el lunes por la tarde, el jefe de Estado debe partir…

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