Atacadas por Donald Trump y abandonadas por estudiantes, universidades estadounidenses en busca de un nuevo modelo
La Universidad Lourdes en Sylvania, Ohio, ocupa un exuberante campus de 30 acres salpicado de edificios de estilo español, un gran gimnasio y campos deportivos. Lo único que falta son los estudiantes. Este pequeño establecimiento católico cerró sus puertas en junio, víctima de “presiones financieras insuperables”. En el otoño de 2024, solo había 964 participantes registrados, frente a 1.780 diez años antes. Un descenso debido a su ambiciosa estrategia. Para reponer sus arcas, Lourdes decidió invertir en el deporte, con el objetivo de atraer estudiantes, donantes y simpatizantes… Creó así una veintena de equipos de golf, fútbol y voleibol, y reclutó a deportistas atrayéndolos con una reducción de más del 70% en las tasas de matrícula. Esta oferta aumentó el endeudamiento sin aumentar el número de matriculaciones. Muchos estudiantes que no eran muy deportistas preferían ir a otra parte. Lourdes acabó quebrando, como más de 300 universidades desde 2008
