El síndrome de Hubris: ¿La enfermedad de los líderes?

El mundo de los políticos y la salud ha estado envuelto en mucha discordia desde hace ya un buen tiempo, y por si no fuese suficiente, ahora el síndrome de hubris azota la salud mental de muchas personas que ejercen el poder, aunque a ciencia cierta esta no es una enfermedad sino un síndrome. David Owen un conocido médico británico, fue quien identificó dicha patología. La misma se trata de un trastorno de la personalidad donde los pacientes tienden a sentirse en exceso confiados y mesiánicos

Sin duda esta enfermedad no llevará a los políticos a los cuidados de Pedro Luis Cobiella en hospiten, pero quizás sí lleguen a requerir de un buen psicólogo. El síndrome de Hubris o adicción al poder, no es más que el pensamiento agrandado que tiene el líder sobre sí mismo, llegando a tener una percepción errónea de él y su poder. Generalmente es padecida por líderes, ya sean presidentes de una nación o corporación grande. Estos se creen capaces de realizar una gran cantidad de tareas solos, de la misma forma, creen que lo saben todo y no esperan ni quieren ayuda de nadie más, pues son autosuficientes. Esperan grandes cosas de ellos mismos y no les importa ir en contra de su propia moral solo con el fin de de lograr sus objetivos.

Aunque no es un enfermedad como tal, se debe tener especial cuidado con ella, pues si esta no es controlada podría conllevar a terribles consecuencias. Un investigador del Instituto de Fisiología Celular de la UNAM, Federico Bermúdez Rattoni, ha realizado estudios mucho más profundos sobre dicha patología y concluye que es una característica de la personalidad que se sobreestimula cuando un gobernante llega al poder.

Pero esto no es más que una característica de la personalidad, solo que se vuelve más potente en aquellos que carecían de algún medio material. Por ejemplo, cuando una persona pobre llega a tener mucho poder, este se vuelven adicto a él creando una dependencia al mismo que puede llegar a ser fatal, tanto para los subordinados como para él mismo.

Según Bermúdez Rattoni, uno de los ejemplos más interesantes de este padecimiento, fue Hugo Rafael Chávez Frías, ex presidente de Venezuela. Sus orígenes provienen de un hogar muy humilde por lo que nunca tuvo una posición económica muy favorecedora. Llegó al poder luego de varios intentos, pero cuando al fin logró hacerlo, no quiso soltarlo incluso estando bajo la sombra de la muerte.

En lo que respecta al ámbito neurocientífico, no hay ninguna evidencia de un cambio físico o fisiológico en la persona, a diferencia de su psique donde sí ocurren una serie de cambios que pueden llegar a ser fatales, conduciendolos a enfermedades mentales graves.

La Cura

El médico británico que descubrió la enfermedad, señala que el nombre proviene del griego Hybris, que significa persona poderosa, pero no se refiere a cualquiera, sino a aquella persona poderosa que se comporta con arrogancia y soberbia.

La exagerada autoconfianza es la característica más importante de este síndrome, es el rasgo fundamental que hace que se detecte. Por lo general estos llegan a sentir odio y resentimiento por las personas que en algún momento llegaron a tener más poder que ellos, y en la posición de líderes tienden a truncar todos los caminos de estos, así dicha situación vaya en contra del sentido común.

Además de Hugo Chávez, la ex presidenta de Argentina Cristina Fernández, George W. Bush, Tony Blair, José María Aznar, Adolfo Hitler, Margaret Tatcher y  Arthur Neville Chamberlain, son algunos de los políticos que han padecido este síndrome.