Contra Donald Trump y ante el coste de la vida, Islandia intenta ingresar en la Unión Europea

Contra Donald Trump y ante el coste de la vida, Islandia intenta ingresar en la Unión Europea

Por Ignacio Fariza (El País)

¿Puede un fenómeno geológico explicar la situación política de un país? En Islandia, sí. La falla de Silfra, con el espectacular e impronunciable cañón de Almannagjá, está partiendo la isla en dos: el tercio occidental, donde se ubica su encantadora capital, Reikiavik, se aleja milímetro a milímetro del resto del territorio. La parte occidental deriva hacia América; la parte oriental hacia Europa. Exactamente como la propia sociedad islandesa, hoy inmersa en uno de sus debates más existenciales desde su independencia de Dinamarca a mediados del siglo pasado: unirse o no a la Unión Europea. Si ceder o no parte de su sacrosanta autonomía a cambio de un paraguas protector y, quién sabe, quizás también para saborear las ventajas del euro.

Aún quedará un largo camino por recorrer, pero en realidad el país nunca ha estado tan cerca de ser miembro. Esto ya se había considerado después de la crisis financiera…

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