“Simplemente no tenemos capacidad para acogerlos”: Ceuta ante el reto de los menores no acompañados

“Simplemente no tenemos capacidad para acogerlos”: Ceuta ante el reto de los menores no acompañados

No llegaron muy lejos. En las colinas que dominan esta zona industrial se pueden ver las vallas y alambradas que marcan la frontera entre Ceuta y Marruecos. Es allí, entre los almacenes ruinosos, la mayoría vacíos o casi vacíos, donde deambulan decenas de harragas, estos inmigrantes del norte de África que prueban suerte clandestinamente en Europa. Esperan a la sombra de los edificios amarillentos, con sus escasas posesiones a su alrededor. Allí se puede encontrar un poco de agua, trozos de pan, galletas o algo de ropa limpia donada por los vecinos.

Muchos son menores sin sus padres, como Ismaël, que parece el chico de 15 años que dice tener. Llegó nadando el jueves pasado con decenas de miles de personas más, dejando atrás a su madre. «Ella no puede cuidar de mí y en Marruecos no tenemos futuro. En España se puede trabajar». No sabe cómo mejorar su suerte, ni qué…

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