De Sigmaringen a los Balcanes: el Danubio, gran testigo de las tragedias de Europa

De Sigmaringen a los Balcanes: el Danubio, gran testigo de las tragedias de Europa

El Danubio es un enigma. Definirlo como el rey de los ríos y el río de los reyes (celtas, romanos, bizantinos, austriacos, alemanes, húngaros, serbios, rumanos, búlgaros y gitanos) es insuficiente. Reductor. Porque Su Majestad tiene una doble vida. No está escondido pero, para descubrirlo, es necesario seguir su curso, desde sus fuentes hasta su delta. Casi 3000 kilómetros. Sólo así se pueden detectar y distinguir estos dos Danubios que sólo se parecen en la superficie, se ensamblan armoniosamente pero viven separados. Uno fluye desde su nacimiento hasta Belgrado; el otro desde Belgrado hasta su desembocadura.

Sin duda encontramos muchas características físicas e históricas comunes desde la Selva Negra, donde nace el río más largo de Europa, hasta el Mar Negro, donde completa su maratón. Desde la Alemania de los Niebelungos hasta la Rumanía de los Lipovenes, hay ruinas, vestigios o legados conservados de los imperios romanos de Occidente y de Oriente: acueductos, puentes…

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