La dieta de los políticos

Los políticos son la cabeza de una nación, son los que toman las decisiones importantes para hacer que un país crezca o llevarlos a la completa ruina. Existe un importante nexo entre la comida y la política, Katherine Martinko escribió un artículo “Los vegetales no son elitistas”. donde hace referencia a la trascendencia de la comida y el valor nutricional y su estrecha y valiosa relación con lo político y económico. En su escrito ella responde a una magistral pieza publicada en Estados Unidos. La política tiene una estrecha relación con la comida, se dice que muchos políticos deberían buscar que alimentos adelgazan.

Existe una corta relación entre el costo de la comida y las políticas alimentarias, es muy malo que en la mayoría de los países la comida chatarra llegar ser mucho más económico que la saludables y es debido a que en su mayoría, estos tienen menos regulaciones y deben pagar menos en lo que respecta a los tributos. Por el contrario las personas que tienen sembradios y cosechas tienden a pagar el doble que los anteriores y todo esto tiene conexión directa con lo anteriormente mencionado.

Partiendo de lo anterior comienza una discusión con varios planteamientos, todos buscan lo mismo, hacer que los políticos se den cuenta de que todo seria mejor si se toman acciones para mejorar la dieta de los pueblos. Muchos nutricionistas expresan que comer de forma saludable debe ser un derecho humano.

Estados Unidos por ejemplo podría ser uno de los países más desarrollados a nivel tecnológico, pero también es uno de los que peor alimentación tiene, la comida industrializada tiene un punto demasiado alto a su favor, en lo que respecta a nutrición los valores de este país son tan bajos que cuentan con el índice de obesidad más alto del mundo. No existe una regulación que ordene que haya una mejor alimentación en las escuelas y hogares. Ni siquiera la carne es fiable en esta parte del mundo, pues aquí para acelerar el proceso se utilizan químicos que ayuden a crear animales, esto al final tiene efectos sumamente negativos en lo que respecta a la salud. En lo que respecta la política nadie hace nada para contar esto, para hacer que la salud se convierta en una prioridad.

El pollo en Estado Unidos ya es casi inexistente y se ha suplantado por productos químicos, ya las granjas tradicionales no existen. La carne está en vías de tener el mismo resultado, pero esto no parece llamar la atención de ningún político. Las calorías vacías siempre son mucho más baratas, por el contrario la comida de verdad es realmente cada vez más costosa.

Otro punto importante, es que los cultivos pueden llegar a representar un gravísimo problema para el medio ambiente, según un un estudio la contaminación que esta produce forma parte de los detonantes del conocido efecto invernadero. Colombia fue uno de los primeros en darse cuenta que esto estaba sucediendo, Uribe durante su mandato decidió tomar cartas en el asunto, pero lamentablemente no fue mucho lo que pudo hacer.

Martinko, sirve de voz principal de un montón de nutricionista que piden que haya un cambio general en la producción de alimentos saludables. Es una cuestión de humanismo más que cualquier otra cosa, las nuevas generaciones se están criando en un ambiente lleno de porquerías que podrían terminar afectando su vida.

Promover en los pueblos comer más verduras, granos, vegetales y carne, buscar una mejor materia prima y brindarle a los pueblos una buena dosis de humanidad, es una tarea necesaria para un mejor mundo.