El servicio eléctrico como la clave del crecimiento de la sociedad

Por si no nos habíamos detenido a pensar en ello, la electricidad es a todas un servicio público que se constituye como clave al momento de ser operados diversos procesos industriales y con ello sostener el consumo de los usuarios residenciales. 

De este modo la energía eléctrica se convierte en una fuente de energía que se encarga del impulso de la actividad económica, posibilitando desde el comercio internacional, hasta mantener el buen funcionamiento de los mercados generando bienestar desde el mismo momento en el que los ciudadanos deciden contratar servicio de luz con diversos estándares de calidad de vida 

Los cierto es que sin la electricidad, no sería posible el funcionamiento a nivel mundial de la economía, por lo tanto sería inviable. Este aspecto ha determinado que en todas partes, bien sea en mayor o menor medida, el sector eléctrico se mantenga sujeto de alguna manera a la intervención pública por parte del Estado, y ello se manifiesta en la regulación de las actividades de las empresas, en las empresas privadas de acuerdo con los mecanismos de mercado, entre otros. 

La empresas hidroeléctricas a nivel mundial no se han detenido desde el mismo momento en el que iniciaron sus funciones, de esta manera han contribuido de forma sostenida al desarrollo de los países, desempeñando un rol de suma importancia en el funcionamiento económico de los distintos sectores productivos, pero además también forma parte de las diferentes actividades diarias de los ciudadanos. 

A lo largo de los años, el grado y la racionalidad para la intervención de esta industria, se ha ido modificando, es así como la intervención del Estado inicialmente se mostraba masiva por medio de empresas estatales que operaban a modo de monopolio público verticalmente integrado. De este modo, las limitaciones en cuanto a la gestión estatal de dichas empresas, no se presentaba de una manera sencilla por lo tanto se hacía difícil el incremento de las inversiones necesarias con el fin de expandir el sector. 

Para que los inversionistas del sector alcancen a recuperarse de manera razonable, es necesario que estas empresas pasen a ser autónomas e independientes en materia funcional y administrativa de las instancias políticas del Gobierno.

En la actualidad es de relevante importancia que la inversión en las industrias reguladas de servicios públicos como la electricidad, promueva el crecimiento económico y con ello incremente la competitividad. De esta manera, una regulación económica y social justa se convierte en un factor crítico para fomentar la inversión en infraestructura eléctrica y con ello promover el desarrollo económico en los países, incluso en aquellos donde aún se requiere el cierre de brechas de inversión en aspectos como la infraestructura, y así garantizar el acceso universal a los servicios energéticos.

En años más recientes, se ha podido observar un verdadero desarrollo del sector eléctrico, que nos muestra un crecimiento de alrededor de un 8% anual, tras lo cual es reflejado en un sostenimiento del incremento de la actividad económica que alcanzó tasas de crecimiento anuales más allá del  6% en la última década, y todo debido al impulso del mundial de las materias primas y de los productos mineros, que recientemente ha ocurrido.